El distrito ya tiene marco legal. Lo que faltaban eran los metros cuadrados.
Tomamos edificios que estaban parados en el barrio de la vieja estación de trenes de Mar del Plata, los ponemos en condiciones legales, los convertimos en espacios de trabajo para empresas de tecnología y los financiamos con inversión fraccionada y transparente. Una marca hermana de TrekIT.
Mar del Plata aprobó dos normas municipales, las Ordenanzas 25.093 y 25.028, que crearon el Distrito TCI: una zona de la ciudad pensada para empresas de tecnología, con beneficios impositivos reales para las que se instalan ahí. La ley estaba lista. Lo que faltaba era poner en pie los espacios físicos donde esas empresas pudieran trabajar. Eso es lo que hace Andén 223.
Buscamos edificios del distrito que hoy están vacíos o trabados por un problema legal, los ordenamos jurídicamente, los reciclamos para que vuelvan a usarse y los financiamos entre varios inversores que después comparten lo que ese edificio genera. Cada parte alimenta a la siguiente. Por eso no lo llamamos coworking, lo llamamos protocolo: es un método que se repite nodo por nodo.
Detectamos inmuebles parados dentro del distrito, por ejemplo una sucesión sin resolver, una quiebra o un condominio sin acuerdo, y armamos la estrategia jurídica para destrabarlos. El edificio que era un dolor de cabeza pasa a ser infraestructura útil.
En vez de un único edificio gigante, armamos una red de espacios más chicos y flexibles. Cada uno funciona por su cuenta, pero comparte identidad, servicios, soporte legal y comunidad. Sin contratos atados a un año mínimo.
Cada edificio recuperado se ordena dentro de un fideicomiso. Quien invierte recibe una participación en lo que ese edificio produce, y el reparto se hace solo, de forma automática y registrada, sin depender de intermediarios.
El 26 de septiembre de 1886 se inauguró la primera estación de trenes de la zona norte de Mar del Plata. El ferrocarril transformó a la ciudad y a su alrededor nació el primer barrio obrero, mixto y permanente. Andén 223 toma su nombre y su espíritu de ese lugar.
Con los años, los talleres y galpones del tren quedaron sin uso. El barrio acumuló edificios vacíos, problemas de papeles y deterioro. Pero esa misma zona tiene algo que pocas tienen: conectividad excelente, servicios de agua, luz y cloacas pensados para mucho más de lo que hoy se usa, cercanía al centro y una enorme cantidad de edificios reciclables. Es, exactamente, lo que necesita un distrito tecnológico.
Hay un paralelismo que nos gusta: ese barrio fue el motor de la revolución industrial de su época, la de las locomotoras a vapor. Hoy puede ser el motor de otra revolución, la del conocimiento. Los nuevos edificios dialogan con la estética de los viejos galpones: ladrillo a la vista, hierro y vigas reticuladas.
Seamos claros: Andén 223 está en etapa temprana. El marco legal ya existe, el modelo está diseñado y el primer nodo ya funcionó como prototipo. Lo que viene ahora es desplegar la red y abrir la participación. Estás llegando en el momento de sumarte como protagonista, no de tarde.
El Municipio de General Pueyrredón aprueba las Ordenanzas 25.028 y 25.093 y pone en marcha el plan "Mar del Plata Ciudad del Conocimiento". Se definen los beneficios impositivos, los requisitos para instalarse y los estímulos para construir. Sin esta ley, Andén 223 no sería posible.
CumplidoITREK 2025 ST S.A. da forma al protocolo Andén 223: recuperación legal de edificios, infraestructura física modular e inversión fraccionada, todo como un solo sistema. Se define la arquitectura de los módulos y se validan los mecanismos legales con asesores especializados.
CumplidoHub San Martín I: regularizamos jurídicamente el inmueble y lo diseñamos con seis unidades productivas (cuatro de 75 m² y dos de 25 m²). La experiencia confirma el modelo, incorpora la estructura para la inversión tokenizada y nos permite identificar nuevos edificios dentro del distrito.
En cursoSumamos nuevos espacios en el distrito, emitimos las primeras participaciones para inversores y consolidamos la comunidad. Una vez probado en Mar del Plata, el modelo puede replicarse en otros distritos tecnológicos del interior productivo del país.
ProyectadoOtras ciudades del mundo ya tomaron barrios industriales venidos a menos y los convirtieron en polos de tecnología. Estos tres casos muestran que el modelo funciona.
La Halle Freyssinet, un viejo depósito ferroviario de los años 20, hoy reúne más de 1.000 startups en 34.000 m², con espacios abiertos las 24 horas y vivienda para 600 personas. Todo sin borrar su patrimonio industrial.
La renovación del antiguo polo de Poblenou generó más de 4.300 empresas y 93.000 empleos, combinando trabajo de alto valor con viviendas, espacios verdes y alianzas con universidades.
El Distrito Tecnológico de Buenos Aires recategorizó una zona degradada y atrajo más de 400 empresas. El efecto sobre el valor de las propiedades y sobre la seguridad del barrio fue inmediato.
Andén 223 no es ni un coworking ni un fondo inmobiliario. Es un sistema donde cada parte ayuda a la siguiente: recuperamos edificios, los ponemos a producir y los financiamos con inversión fraccionada. Estos son los cuatro módulos.
Transformamos bienes que están parados o subutilizados en activos que vuelven a generar. La clave es una intervención jurídica inteligente: entendemos por qué el edificio está trabado y diseñamos el camino para destrabarlo y afectarlo a una actividad permitida dentro del distrito.
Revisamos los papeles del inmueble: a nombre de quién está, qué dice el registro y si hay alguna causa judicial. El resultado es un informe que dice si el edificio es viable y cuál es el mejor camino para recuperarlo.
Según el caso elegimos la herramienta: un acuerdo entre las partes, un convenio judicial, una cesión de derechos o un fideicomiso. El objetivo siempre es el mismo: sacar al edificio del conflicto y dejarlo listo para operar.
Se arma una estructura ordenada donde el dueño original aporta el bien, ITREK lo administra y los inversores son los beneficiarios. Todo queda documentado digitalmente y con respaldo en blockchain.
Una vez ordenado lo legal, el edificio se recicla y puede abrirse a inversión. Lo que se recupera se reinvierte para poner en marcha el siguiente.
Sucesiones con inmuebles frenados, quiebras con bienes sin uso, embargos que se estiran en el tiempo.
Empresas que tienen un inmueble pero ya no operan, o asociaciones civiles con bienes abandonados.
Bienes públicos sin uso pleno, edificios municipales o provinciales que están desaprovechados.
Condominios sin acuerdo entre dueños, herencias sin dividir, boletos de compraventa viejos.
Si sos dueño o conocés un edificio parado dentro del distrito, conversemos. El diagnóstico de viabilidad no tiene costo. Escribinos a anden223@trekit.com.ar.
Fue el primer nodo en funcionamiento y validó el método. Seis empresas pueden trabajar al mismo tiempo, con servicios compartidos incluidos:
En lugar de apostar todo a un solo edificio monumental que tarda años en estar listo, construimos una red de espacios más chicos que se van sumando de a poco. Cada nodo es independiente, pero todos comparten identidad, servicios y soporte legal.
Edificios enteros, recuperados y ordenados legalmente. Combinan espacios sociales, áreas de capacitación, laboratorios e infraestructura central, y alojan a varias empresas a la vez.
Oficinas, locales o pisos dentro de edificios de uso mixto. Permiten crecer rápido sin tener que comprar el edificio entero. Pueden estar tematizados, por ejemplo un nodo fintech o uno biotech.
Los nodos no son solo paredes. Las empresas comparten talento, se recomiendan clientes y arman proyectos juntas. Estar cerca, en el sentido productivo, vale por sí mismo.
Empresas de software, inteligencia artificial, ciberseguridad, fintech, consultoría tecnológica, producción audiovisual, biotecnología y startups en general. Equipos de 2 a 20 personas que necesitan espacio flexible, buena conexión y cercanía con su ecosistema.
Además de los tres módulos centrales, el ecosistema ofrece servicios pensados para empresas, inversores y operadores del distrito.
Las empresas que trabajan 100% a distancia pueden fijar su domicilio legal y comercial en Andén 223 para acceder a los beneficios del distrito. Incluye gestión de correo, domicilio fiscal y horas de sala.
Una membresía que da acceso a los servicios de todos los miembros del ecosistema: intercambio entre empresas, búsqueda de productos y servicios, bienestar y eventos del distrito.
Te ayudamos a inscribir tu empresa en el registro del municipio y en la ley nacional para acceder a las exenciones. Cobramos sobre el ahorro que efectivamente se logra el primer año.
Acompañamos a quienes quieren usar nuestro modelo legal y tecnológico para tokenizar sus propios proyectos. El método es exportable a otros distritos del país.
Una plataforma donde las empresas del ecosistema se contratan entre sí. Una de ciberseguridad de un nodo contrata a una productora de otro. El capital se queda dentro de la comunidad.
Recuperamos inmuebles cercanos a los nodos para crear viviendas vinculadas al trabajo, pensadas para nómades digitales y profesionales que se mudan a Mar del Plata.
El Distrito Tecnológico del Conocimiento y la Innovación es la zona de Mar del Plata donde opera Andén 223. Instalarse ahí da beneficios impositivos concretos, mejoras para construir y acceso a un ecosistema único en Argentina fuera de Buenos Aires. Estos beneficios duran 10 años desde la inscripción.
Exención completa por 10 años de la tasa municipal de alumbrado, barrido y servicios, desde que se entra al registro de beneficiarios.
Exención total por 10 años en tasas de habilitación de comercios, publicidad y derechos de oficina.
Exención por 10 años. El 15% que se paga va a un fondo para formar talento dentro de la ciudad.
Por la ley provincial 15.339: 80% de base más un 10% adicional por estar dentro de un distrito o parque tecnológico.
Son los tributos que normalmente paga una empresa por funcionar: la tasa municipal por los servicios de la cuadra, las tasas por habilitar el local y publicitar, la tasa de seguridad e higiene y el impuesto provincial sobre lo que factura (Ingresos Brutos). Dentro del distrito, la mayoría de estos se reducen o desaparecen durante 10 años. Para una empresa joven, eso puede ser la diferencia entre cerrar o crecer.
El polígono del distrito está delimitado por las calles San Martín, Guido, 3 de Febrero y Chile, alrededor de la vieja Estación Ferroautomotora. No es casualidad: la zona reúne cuatro cosas difíciles de encontrar juntas.
Plano esquemático, no a escala. Sirve para ubicarse, no para medir.
Es la principal puerta de entrada a la ciudad. Las líneas de transporte convergen acá y el centro queda a minutos.
Al haber sido zona logística, tiene capacidad de agua, luz y cloacas por encima de lo habitual. Ideal para centros de datos y edificios tecnológicos.
Hoteles cerrados, talleres y galpones en desuso, casas abandonadas. Hay metros cuadrados disponibles sin necesidad de demoler.
La vieja Estación Norte y su galpón de locomotoras son Bien de Interés Arquitectónico Provincial desde 2013. Lo nuevo dialoga con la historia.
La inscripción puede ser provisional, para empresas que planean instalarse, o definitiva, para las que ya operan. En los dos casos, los beneficios empiezan a correr desde que se notifica la inscripción.
Al menos el 70% de lo que factura la empresa debe venir de actividades promovidas. En empresas nuevas todavía sin facturación, ese 70% se mide sobre la nómina y los salarios dedicados a esas actividades.
Para la inscripción definitiva hay que demostrar que se opera dentro del perímetro, con título de propiedad, contrato de alquiler, comodato o leasing del inmueble.
Las empresas que todavía no operan en el distrito pueden anotarse con una declaración jurada de compromiso. Tienen hasta 24 meses para concretar la instalación definitiva.
Factor de ocupación máximo 5,10 para usos no residenciales con estímulo del distrito.
Factor de ocupación máximo 4,25 tanto para usos residenciales como para otros usos.
Estímulo del 30% sobre el factor de ocupación y la densidad de base.
Estímulo del 30% con premios adicionales por equipamiento.
Nada de esto es una promesa de marketing. Son leyes y ordenanzas vigentes. Estas son las cuatro que sostienen el proyecto.
Aprobada en abril de 2021. Crea el distrito, el registro de beneficiarios, los incentivos fiscales por 10 años y la unidad que lo ejecuta. Define qué actividades están promovidas y qué requisitos hay que cumplir para acceder.
Aprobada en enero de 2021. Establece el polígono del distrito, los estímulos para construir, los nuevos usos del suelo tecnológicos y las obligaciones ambientales.
El marco nacional que define y promueve las actividades del sector: software, biotecnología, industria aeroespacial, inteligencia artificial y más. Es la base de los beneficios provinciales.
Otorga el 80% de exención en Ingresos Brutos en toda la provincia para las empresas alcanzadas por la ley nacional. Estar dentro de un distrito tecnológico suma un 10% más, hasta llegar al 90%.
Andén 223 no vende el edificio por partes. Lo que se reparte es la participación en lo que ese edificio genera, a través de un fideicomiso. Son derechos concretos, repartidos de forma automática y verificables en blockchain.
Imaginá que un edificio recuperado se divide en muchas partes iguales, como las acciones de un club. Cada parte es un "token", que no es otra cosa que un certificado digital que dice cuánto te corresponde de lo que el edificio produce con los alquileres y los servicios. La diferencia con un papel común es que ese certificado vive en una base de datos compartida e imposible de adulterar, así que siempre se puede verificar quién tiene qué y cuánto le toca. Nada de esto reemplaza al contrato: lo acompaña y lo hace más transparente.
Empieza por identificar un inmueble del distrito con potencial. Se hace el diagnóstico jurídico completo y, si es viable, se inicia la recuperación legal.
Se crea una estructura legal independiente, un fideicomiso de administración, que concentra la titularidad del edificio. El dueño original aporta el bien, la estructura fiduciaria lo custodia, Andén 223 lo administra y los inversores son los beneficiarios.
Se define cuántas participaciones se emiten, cuánto vale cada una y qué porcentaje queda para inversores (hasta 80%) y para la gestión (hasta 20%). Para entrar se firma un contrato con verificación de identidad.
El edificio funciona como nodo Andén 223: oficinas, coworking, coliving, membresías y servicios tecnológicos. Los ingresos entran todos los meses.
Los ingresos se distribuyen de forma periódica, mensual o trimestral, entre quienes tienen tokens, en proporción a lo que tiene cada uno. Sin intermediarios y auditable en tiempo real. El modelo no promete una renta fija: cada inversor participa del desempeño real del edificio.
Cómo se genera el ingreso del edificio:
No es una renta fija. Tu resultado depende de cómo le vaya al edificio: si se ocupa y genera ingresos, cobrás en proporción a tu participación; si rinde menos, cobrás menos. Es una inversión de mediano y largo plazo, pensada para acompañar el crecimiento del distrito, no para una ganancia rápida. Por eso, antes de avanzar, conversamos tu perfil y te explicamos cada condición con tiempo. Sin letra chica.
No hay captación masiva ni indiscriminada de dinero. Se define el perfil del inversor, la relación se documenta como un derecho de contrato y no se garantiza rentabilidad. El token es un soporte de registro, no un instrumento financiero por sí solo.
Toda la documentación, contratos, reglamentos y condiciones, se firma digitalmente según la ley vigente. Eso asegura integridad, autoría y que nadie pueda desconocer lo firmado. Los contratos tienen plena validez legal en Argentina.
Las participaciones pueden pasar de una persona a otra bajo condiciones: verificación de identidad, aceptación de las reglas y registro de la operación. Todo ocurre en un entorno controlado, sin mercados abiertos al público, para preservar la seguridad jurídica.
El proyecto gana en distintas etapas de la vida de cada edificio. Así se alinean los intereses de todos los que participan: si al edificio le va bien, a todos les va bien.
Honorarios legales y técnicos por el diagnóstico jurídico y por armar el proyecto.
Comisión de éxito sobre el valor del edificio recuperado, que se cobra cuando se concreta la normalización legal.
Participación en el proyecto: un porcentaje de los tokens emitidos al armar el fideicomiso.
Retención sobre los ingresos del edificio por administrarlo y operarlo de forma continua.
Sin vueltas y en criollo. Si te queda una duda que no está acá, escribinos y la respondemos.
Seas empresa, profesional, inversor o dueño de un inmueble en la zona, escribinos. Dentro de las 24 horas hábiles te respondemos con información pensada para tu caso.
Buscás un espacio flexible, bien conectado y con beneficios fiscales para crecer.
Te interesa participar de la recuperación de edificios y de sus resultados, de forma fraccionada.
Un edificio parado o trabado que podría volver a producir. El diagnóstico no tiene costo.
Querés acercarte a la comunidad del distrito y a sus oportunidades.
Escribinos por WhatsApp al +54 9 223 502 0128 o por mail a anden223@trekit.com.ar. Te respondemos personas, no robots.
Andén 223 convierte edificios parados en infraestructura productiva para la Economía del Conocimiento de Mar del Plata. Sumate al proyecto que está dando forma al distrito.